Montesinos vino, vio y venció

En primer lugar, debemos resaltar que los acusadores de Fujimori han sufrido numerosos reveses tratando de demostrar la culpabilidad del ex presidente. Sin embargo, apoyados por la gran prensa, Ronald Gamarra y compañía se las ingenian para presentar sus derrotas como victorias.
Hoy, por ejemplo, el pintoresco Gamarra soltó una frase de antología. Dijo que Vladimiro Montesinos “se corrió del interrogatorio de la parte civil”. Lo gracioso fue que mientras lo decía le temblaban las piernas y tenía una sonrisa nerviosa. Todo un sastrecillo valiente.
Después, los enemigos de Fujimori pusieron todas sus esperanzas en determinado testigo. “Su testimonio será clave”, repetían. Pero luego terminaban vapuleándolo y diciendo, al estilo de los comentaristas deportivos, que “ya sabían que eso iba a suceder”.
Sucedió con Umberto Jara, a quien presentaron como depositario de la verdad. Decían que su testimonio “hundiría” a Fujimori, pero finalmente los caviares terminaron tragándose sus palabras, pues Jara declaró que el caso de Fabián Salazar fue un sicosocial armado por Luis Iberico y Anel Townsend.
Después jugaron todas sus cartas a Martin Rivas. Esperaban que acusara a Fujimori, pero nada de eso sucedió. Por el contrario, el ex militar aprovechó la ocasión para dejar en ridículo a sus acusadores.
Hasta que llegó el gran día. El momento esperado. El careo entre Fujimori y Montesinos. Con inocultable morbo se frotaban las manos esperando una acusación, un intercambio de palabras o un simple reproche. Algo con que humillar al ex presidente.
Pero por enésima vez el tiro le salió por la culata. Vladimiro Montesinos solo necesitó un par de horas para desbaratar las telenovelas construidas en ocho años.
Ahora toda la fauna caviar ensaya sus teorías sobre la intencionalidad que tuvo el ex asesor. Dicen que acudió solo para limpiar a Fujimori y para echar lodo sobre los “honorables abogados”. Qué curioso, pues hasta hace una semana decían que el testimonio de Montesinos era clave.
En lugar de rasgarse las vestiduras y hacerse los ofendidos, los caviares deberían preguntarse si lo dicho por el ex asesor es verdad o mentira.
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